El crimen ocurrió en la cuadra 9 de la avenida Arequipa, donde dos sicarios en moto atacaron a un colectivero informal.
Un hombre que trabajaba como colectivero informal fue asesinado a balazos en la cuadra 9 de la avenida Arequipa, en el Cercado de Lima. El crimen ocurrió la noche del miércoles, cuando dos sicarios a bordo de una motocicleta interceptaron el vehículo y abrieron fuego.
De acuerdo con ATV Noticias, el ataque se registró alrededor de las 10:30 p.m. cuando la víctima se detuvo en el cruce con la calle Emilio Fernández. En ese momento, los agresores dispararon al menos cuatro veces contra el conductor. Producto del ataque, un pasajero que iba en la parte posterior resultó gravemente herido y fue trasladado al hospital Dos de Mayo.
Según información preliminar, el asesinato estaría vinculado a una presunta extorsión por parte de la banda criminal “Los Injertos del Rímac”, quienes exigirían a los colectiveros informales el pago de cupos de 10 soles. Esta misma organización habría estado detrás de otro atentado ocurrido semanas atrás en la avenida Tacna.
Testigos indicaron que los sicarios habrían seguido a la víctima por varias cuadras antes de atacarlo. Se conoció que el crimen quedó registrado en una cámara de seguridad de la Municipalidad de Lima, ubicada a pocos metros del lugar.
Tras el asesinato, agentes de la Policía Nacional cercaron la zona y solicitaron las grabaciones de videovigilancia para identificar a los responsables. Peritos de criminalística también llegaron al lugar para levantar el cuerpo y recoger pruebas que permitan esclarecer el caso.
DISPUTA DE VÍAS EN COLECTIVOS
El transporte colectivo informal, conocido por operar al margen de la ley, ha invadido rutas principales de la ciudad, como la Avenida Arequipa, que conecta distritos clave como Miraflores, San Isidro, Lince, y el Rímac. Estas unidades suelen recoger pasajeros en los carriles exclusivos destinados al Corredor Azul, un sistema de transporte público formal. Los conductores de colectivos utilizan señales manuales desde las ventanas de sus vehículos para captar pasajeros en paraderos no autorizados, lo que pone en riesgo tanto a los usuarios como a los peatones.
Un contexto de violencia creciente en las rutas limeñas
El asesinato de Acosta Larico y Panduro no es el único incidente violento registrado en el transporte colectivo en las últimas semanas. El pasado 13 de febrero, un conductor fue baleado mientras realizaba su ruta en la Avenida Tacna, otra vía importante de la capital. Aunque en ese caso la víctima sobrevivió, el ataque resalta el peligro constante al que se enfrentan tanto los conductores como los pasajeros de este tipo de transporte.
La inseguridad en el transporte informal no solo afecta a quienes lo utilizan, sino que también genera un impacto negativo en el sistema de transporte formal. Las unidades del Corredor Azul, diseñadas para ofrecer un servicio seguro y eficiente, comparten espacio con colectivos que operan sin regulación, lo que dificulta el cumplimiento de las normas de tránsito y aumenta el riesgo de accidentes y delitos.
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